Capítulo 3 y 4 de Cien años de soledad.
RESUMEN:
CAPÍTULO 3.
Úrsula acepto al hijo de Pilar de
mala gana. Pero con una condición que nunca se le fuera revelado su origen. Le
dieron el nombre de José Arcadio. José Arcadio se volvió una autoridad en el
pueblo y nada se hacía sin ser antes consultado con él. Úrsula se encargó de
consolidar la economía familiar, y así sería hasta sus últimos días, con su
maravillosa industria de galletitas. Por su parte, Aureliano había dejado de
ser un niño y era lo contrario a la imagen de su hermano; Aureliano era
silencioso y meditabundo y se había dado al oficio de la platería. Un domingo
llegó Rebeca, con los huesos de sus padres en una caja y una carta para José
Arcadio. La niña no hablaba, llegaron a creer que era sordomuda y hasta el día
de su muerte la llamaron Rebeca Buendía. Descubrieron que Rebeca tenía el vicio
de comer tierra y cal de las paredes; después de los esfuerzos de Úrsula dejó
de hacerlo y comenzó a hablar. Con la llegada de nueva gente a Macondo llegó la
enfermedad del insomnio y, más tarde, la peste de la memoria. Los habitantes
del pueblo pasaban noches sin dormir y se estaban olvidando de su historia y
hasta de los nombres de las cosas. De todo los curó Melquíades.
CAPÍTULO 4
La casa fue remodelada y creció
tanto como la familia. Rebeca y Amaranta se habían convertido en adolescentes y
Úrsula decidió hacer una gran fiesta para ellas. Pietro Crespi, un bailarín del
cual se enamorarían las dos niñas. El dolor y la amargura pues Pietro Crespi
dejó el pueblo, Rebeca, por su parte, se queda sufriendo silenciosamente. Llegó
al pueblo la familia Moscote, los padres y siete bellas hijas. Aureliano
conoció a Remedios Moscote y quedó enamorado perdidamente de su candidez, la
niña tenía nueve años. Aureliano es el único que comprende ha Rebeca pues sufre
del mismo mal de amor. Pilar Ternera se entera del amor que Aureliano le
profesa a la menor de los Moscote y consigue que la niña acepte casarse con él.
El matrimonio es aceptado bajo la condición de que Rebeca también cumpla su
deseo de casarse. Amaranta la amenaza con impedir su boda, si fuera necesario,
hasta con su propia muerte. Melquíades, el viejo sabio, se murió y José Arcadio
se negó a enterrarlo. Al viejo José Arcadio se le iba el tiempo inventando
mecanismos y estudiando los libros de Melquíades, fue perdiendo el interés por
el mundo, excepto por el laboratorio que le dejó el gitano. Una tarde, José
Arcadio entra en un estado tan alterado de locura que Aureliano, ayudado por
diez hombres, tuvo que amarrarlo al castaño.
OPINIÓN
En los capítulos 3 y 4, me llamó la atención
cómo Macondo empieza a cambiar: deja de ser un pueblo inocente y se empieza a
organizar, mostrando cómo la sociedad evoluciona y se complica.
También me impactaron las
historias de amor. La de Aureliano y Remedios es tierna pero extraña por la
edad de ella. En general, estos capítulos muestran cómo los Buendía comienzan a
repetir patrones de amor, desobediencia y tragedia, y cómo lo mágico se mezcla
naturalmente con lo cotidiano en Macondo.
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