Capítulo 9 y 10 de cien años de soledad.

 RESUMEN:

CAPÍTULO 9.

Llegaron a Macondo seis abogados, representantes del gobierno, en busca del coronel Buendía para firmar ciertos acuerdos. Se firman los convenios aun cuando los abogados y el coronel reconocen que la revolución se ha convertido en una disputa por el poder. Después de veinte años de guerra, el coronel le pide ayuda a su amigo Gerineldo Márquez para acabar con la revolución donde, también, había perdido la vida y ahora le resultaba vacía. El coronel, para felicidad de su madre, vuelva a ser el hombre de la casa de los Buendía. Muchos años después, cuando el coronel seguía buscando poner fin a la violencia fue mal herido. Meses después se recuperó.

CAPÍTULO 10.

Santa Sofía de la Piedad había sido la mujer de Arcadio, tuvieron dos varones: Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo. Los niños fueron tan parecidos cuando eran niños que hasta su misma madre los confundía. Aureliano Segundo se dio a la tarea de descifrar los pergaminos que Melquíades había abandonado con su muerte, pero una tarde, el gitano apareció en el laboratorio y se dispuso a transmitirle todo su conocimiento. En cambio, José Arcadio Segundo se dedicó al negocio de los gallos de pelea, Úrsula intentó evitarlo, pero no obtuvo ningún resultado. Aureliano segundo conoció a la mujer que lo sacaría de su encierro y con la que compartiría toda su vida: Petra Cotes. A pesar de ser su mujer y después su concubina, la amaba más que a su propia esposa. Con Petra conoció la fortuna y la felicidad y, juntos, se convirtieron en unos despilfarradores y holgazanes. En una feria, donde Remedios, la bella, fue proclamada reina, Aureliano Segundo conoció a Fernanda que, más tarde, sería su mujer.

OPINIÓN.

En estos dos capítulos me hizo reflexionar cómo el tiempo y las decisiones van moldeando a los personajes, pero también cómo los errores y patrones se repiten si no se rompen. El coronel Aureliano, después de tanta guerra, termina sintiéndose vacío, como si todo lo vivido no hubiera servido para nada, lo cual me hizo pensar en lo fácil que es perderse en ideales sin propósito real. En contraste, los nuevos personajes como Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo empiezan a escribir su propia historia, aunque siguen cargando con el peso del apellido. Me llamó la atención cómo Aureliano Segundo encuentra alegría verdadera con Petra Cotes, aunque esa felicidad viene acompañada de exceso y desorden. Estos capítulos me dejaron pensando en cómo a veces buscamos fuera lo que siempre estuvo cerca, y en cómo el pasado puede repetirse si no aprendemos a cambiar.

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